01El yeso de moldear y sus tiempos
La escayola de moldeo es sulfato de calcio hemihidrato: al mezclarse con agua recupera el agua que perdió en el horno y vuelve a cristalizar. De ese detalle químico salen todas las consecuencias prácticas del taller. El fraguado no se puede detener una vez iniciado, la reacción desprende calor y el material aumenta ligeramente de volumen al endurecer, lo que ayuda a que la masa entre en el detalle fino de una forma.
Los yesos de construcción y los de modelado no son intercambiables. Para vaciados se busca un producto fino, de fraguado controlado y con buena resistencia una vez seco; en España se encuentran con facilidad escayolas de modelado de grano fino y yesos cerámicos más duros, pensados para moldes que van a soportar varias coladas. La diferencia entre unos y otros está sobre todo en la finura del molido y en la cantidad de agua que admiten.
La relación agua/yeso manda sobre casi todo
Cuanta más agua, más porosa y más blanda queda la pieza; cuanta menos, más densa, más dura y menos tiempo de trabajo. Trabajar por peso en lugar de a ojo es la manera más sencilla de repetir resultados: se pesa el agua, se pesa el yeso y se anota la proporción que ha funcionado para ese tipo de vaciado. Un mismo saco puede comportarse de otra forma a mitad de invierno, con el agua a diez grados, que en agosto.
El procedimiento habitual consiste en espolvorear el yeso sobre el agua sin remover, dejar que absorba hasta que las islas secas desaparezcan y solo entonces mezclar desde el fondo, evitando levantar burbujas. Después llega el punto de crema, ese intervalo corto en el que la masa aún fluye pero ya sostiene el trazo del pincel; ahí es donde se aplica la capa de detalle.
Acelerar, retrasar, o mejor no tocar nada
El agua templada, la mezcla prolongada y los restos de yeso ya fraguado acortan el fraguado. El agua fría, ciertos coloides y algunos aditivos específicos lo alargan. Antes de recurrir a aditivos conviene agotar lo sencillo: preparar cantidades menores, tener los recipientes limpios y trabajar con el molde ya montado y revisado. La mayoría de las coladas que se estropean no lo hacen por falta de retardante, sino porque algo del montaje no estaba listo cuando la masa alcanzó su punto.
- Anotar para cada mezcla: gramos de agua, gramos de yeso, temperatura aproximada y minutos hasta el punto de crema.
- Mezclar siempre en el mismo sentido y sin batir, para no introducir aire en la masa.
- Limpiar el cubo antes de que el resto endurezca: el yeso viejo actúa como acelerador en la siguiente mezcla.
- Guardar el saco cerrado y separado del suelo; la humedad ambiental lo estropea en silencio.